Ciclos de retroalimentación
Retroalimentación negativa
- Para mantener la homeostasis se suelen usar ciclos de retroalimentación negativa. Estos ciclos actúan en oposición al estímulo, o señal, que los desencadena. Esto implica que el producto final del sistema de control produce una señal negativa sobre el inicio del sistema, para mantener una regulación controlada y adecuada.
- Para que se mantenga la constancia interna, los cambios en el cuerpo deben estimular sensores que pueden enviar información hacia un centro integrador, lo cual permite que dicho centro detecte cambios respecto a un punto de ajuste. Este último punto es análogo al ajuste de la temperatura en un termostato de una casa. De manera similar, hay un punto de ajuste para la temperatura corporal, la concentración de glucosa en sangre, la tensión en un tendón y otros por el estilo. Estas desviaciones de un punto de ajuste normal dado se detectan por un sensor, a menudo es una región particular del cerebro o de la médula espinal, pero también puede ser un grupo de células en una glándula endocrina. y las señales provenientes de éste desencadenan cambios compensadores que continúan hasta que se alcanza de nuevo el punto de ajuste.
Tales condiciones pueden medirse de manera cuantitativa, por ejemplo, en grados Celsius para la temperatura corporal, o en miligramos por decilitro (una décima parte de un litro) para la glucosa en sangre
Retroalimentación positiva
- A diferencia de los ciclos de retroalimentación negativa, los ciclos de retroalimentación positiva amplifican la señal inicial. Los ciclos de retroalimentación positiva suelen encontrarse en procesos que necesitan estimularse hasta su terminación, no cuando se necesita mantener el statu quo. Un ciclo de retroalimentación positiva entra en juego durante el parto. En el parto, la cabeza del bebé presiona el cuello uterino — la parte inferior del útero, a través del cual debe salir el bebé — y activa neuronas hacia el cerebro. Las neuronas envían una señal que hace que la Hipofisis libere la hormona oxitocina.
La oxitocina aumenta las contracciones uterinas y, por tanto, la presión sobre el cuello uterino. Esto causa la liberación de más oxitocina y provoca contracciones aún más fuertes. Este ciclo de retroalimentación positiva continúa hasta que finaliza el parto.