La resistencia a la insulina y la prediabetes están relacionadas pero no son exactamente lo mismo. La resistencia a la insulina ocurre cuando el cuerpo no responde adecuadamente a la insulina, lo que significa que la glucosa no puede entrar eficazmente en las células, causando un aumento en los niveles de azúcar en la sangre.
La prediabetes, por otro lado, es una condición que generalmente ocurre en personas que ya tienen cierta resistencia a la insulina o cuyas células beta en el páncreas no están produciendo suficiente insulina para mantener los niveles de azúcar en sangre normales.
En otras palabras, si tus células se vuelven demasiado resistentes a la insulina, esto lleva niveles elevados de glucosa en sangre (hiperglicemia), lo que, con el tiempo, lleva a la prediabetes. Por lo tanto, la resistencia a la insulina puede llevar a desarrollar prediabetes pero no son la misma condición.
Índice HOMA. Una forma de diagnosticar la resistencia a la insulina es calcular el índice HOMA (El acrónimo HOMA representa las siglas en inglés del modelo homeostático para evaluar la resistencia a la insulina ("homeostatic model assessment"). El índice HOMA, es una medida que sirve para evaluar la resistencia a la insulina, mejor conocido como HOMA-IR, y la actividad del páncreas, conocido como HOMA-BETA que es un cálculo realizado para evaluar la relación entre la cantidad de azúcar y de insulina en la sangre.
Los valores normales del Índice Homa son:
Valor de referencia del Homa-IR: inferior a 2,15;
Valor de referencia de Homa-Beta: entre 167 y 175.
Los valores alterados del índice de HOMA-IR o BETA pueden indicar mayor posibilidad de desarrollar diabetes tipo 2 o síndrome metabólico, que en la mayoría de los casos se acompaña de obesidad, hipertensión, colesterol alto, reducción del colesterol HDL, intolerancia a los carbohidratos y presencia de placas de ateroma en los vasos, lo cual puede llevar a problemas como un infarto al miocardio o ACV.
Síndrome metabólico
El síndrome metabólico (síndrome de resistencia a la insulina, síndrome X) es un factor de riesgo importante para enfermedad cardiovascular y diabetes tipo 2; consiste en un conjunto de anomalías metabólicas que incluye resistencia a la insulina, hipertensión y dislipidemia, triglicéridos elevados, y concentraciones de HDL bajas.
La prevalencia del síndrome metabólico varía entre los grupos étnicos; aumenta con la edad, el grado de obesidad y la propensión a la diabetes de tipo 2.
No hay síntomas específicos del síndrome metabólico. Las principales manifestaciones son obesidad central, hipertrigliceridemia, concentraciones bajas de lipoproteínas de alta densidad, hiperglicemia e hipertensión.
Los trastornos relacionados incluyen enfermedad cardiovascular, diabetes tipo 2, esteatosis hepática no alcohólica, hiperuricemia, síndrome de ovarios poliquísticos y apnea obstructiva del sueño.