
- La exploración del abdomen debe realizarse con el paciente en decúbito supino, con los brazos a los lados, y la musculatura abdominal debe estar lo más relajada posible para permitir el acceso a las estructuras subyacentes. Incluirá la inspección, la palpación, la percusión y la auscultación.
- En la inspección buscaremos la presencia de tumoraciones que varíen la forma del abdomen, pueden ser grandes mazacotes adenopáticos (leucemia linfática crónica, linfomas no hodgkinianos) o distensión abdominal por una esplenomegalia gigante de una mielofibrosis idiopática, o una leucemia mieloide crónica, o una policitemia vera.
- La palpación buscará la existencia de visceromegalias, un aumento del bazo y del hígado, también buscaremos tumoraciones y áreas dolorosas. La palpación del hígado se realiza colocando la mano debajo del reborde costal derecho y haciendo respirar profundamente al paciente, si existe la hepatomegalia hay que precisar sus características: consistencia, si es dolorosa y el tamaño. La exploración de un bazo aumentado es similar pero en el hipocondrio izquierdo. "El bazo no se palpa en personas sanas".
- La auscultación de un roce en hipocondrio izquierdo, en pacientes con esplenomegalia de gran tamaño que refieren dolor intenso en dicha región, indica la existencia de periesplenitis por infarto esplénico.
Un hombre de 73 años se presentó con una masa abdominal que se hincha gradualmente durante 3 meses. Negó cualquier síntoma subjetivo. El examen físico reveló un agrandamiento masivo del bazo: el bazo había cruzado la línea media y su margen inferior se extendía hacia la parte inferior del abdomen.